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Jesús Por Toda La Biblia

martes, junio 24th, 2008

Todos los libros de la Biblia están llenos de símbolos, ilustraciones, ritos y profecías que presentan una revelación progresiva del advenimiento de un personaje rodeado de misterio y paradoja que para los estudiantes de la ley era muy difícil de comprender. ¿Cómo puede un Rey ser Siervo? ¿Cómo puede ser exaltado y quebrantado de Jehová? ¿Cómo puede Dios hacerse hombre? ¿Cómo puede una virgen concebir? ¿Cómo puede una deidad morir? La fe de los patriarcas y los profetas del antiguo testamento estaba puesta en aquel que iba a venir. La fe del creyente de hoy está afianzada en aquel ya vino, en la persona trascendental de nuestro Señor Jesucristo.

«Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí» Juan 5:39

Génesis La simiente de la mujer
La túnica de piel que cubre al pecador
El arca de Noé
El carnero trabado en un zarzal
Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo
La escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo
Exodo Cordero Pascual
La Piedra de Horeb
Levítico El macho cabrío de expiación
Números La serpiente de bronce
Deuteronomio El profeta como Moisés
La ciudad de refugio
Josué El Príncipe del ejército de Jehová
El cordón de grana en la ventana
Jueces El Angel de Jehová que se aparece a Manoa
Rut El pariente redentor
Primera de Samuel Un sacerdote fiel
Segunda de Samuel El fuerte de mi salvación
Primera de Reyes Uno más grande que Salomón
Segunda de Reyes El profeta que ascendió al cielo
Primera de Crónicas El arca del pacto
Segunda de Crónicas El que edifica la casa de Jehová
Esdras El restaurador del templo
La buena mano de Jehová
Nehemías El restaurador del muro
Ester El es nuestro Mardoqueo
Job El redentor viviente
Salmos El pastor
Proverbios El amigo más unido que un hermano
Eclesiastés El gran predicador
Cantares El amado
La rosa de Sarón
El esposo
Isaías Admirable
Consejero
Dios fuerte
Padre eterno
Príncipe de paz
El siervo de Jehová
El que trae justicia a las naciones
Jeremías El renuevo justo de David
Lamentaciones La porción de Jehová
Ezequiel El príncipe que entra por la puerta del oriente
Daniel El anciano de días
La piedra cortada no con mano
El cuarto varón que se paseaba en medio del horno
Oseas El fiel esposo
Joel El que rugirá desde Sion
Amós El Señor que estaba sobre el altar
Abdías El que humilla la soberbia de Edom
Jonás Es la señal del profeta Jonás
Miqueas El que saldrá de Belén de Judá
Nahum El vengador de sus elegidos
Habacuc El que está en su santo templo
El profeta que ora por un avivamiento
Sofonías El rey de Israel en medio de ti
El poderoso que salvará
Hageo El deseado de todas las naciones
Zacarías El manantial abierto para la Casa de David
Malaquías El sol de justicia que en sus alas traerá salvación
Mateo El hijo de David
Marcos El hijo de Dios
Lucas El hijo del hombre
Juan El verbo
El cordero de Dios
Hechos Un resplandor de luz del cielo que rodeaba a Saulo
Romanos Nuestro justificador
Primera de Corintios Primicia de la resurrección
Segunda de Corintios El don inefable de Dios
Gálatas El que nos redime de la maldición de la ley
Efesios La cabeza de la iglesia
El evangelio de inescrutables riquezas
Filipenses El ministrador de nuestras necesidades
Colosenses El primogénito de toda creación
En el que habita toda plenitud del Padre
I Tesalonicenses El Señor que viene con todos sus santos
II Tesalonicenses El que nos amó y nos dio consolación eterna
Primera de Timoteo El único mediador entre Dios y los hombres
Segunda de Timoteo El Señor, juez justo
Tito Nuestra esperanza bienaventurada
Filemón El libertador de un esclavo
Hebreos El mediador del nuevo pacto
Santiago El juez que está delante de la puerta
El sanador de nuestras enfermedades
Primera de Pedro El es la piedra viva
El príncipe de los pastores
Segunda de Pedro El lucero de la mañana sale en nuestros corazones
I Juan La propiciación por nuestros pecados
El es amor
II Juan EL hijo de Dios que ha venido en carne
III Juan El es la verdad
Judas El Señor que vino con sus santas decenas de millares.
El que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha
delante de su gloria con gran alegría
El único y sabio Dios, nuestro Salvador
Apocalipsis Rey de Reyes y Señor de Señores

Baptizo

jueves, abril 17th, 2008

La palabra griega original es βαπτίζω o “Baptizo” que significa “sumergir” o “lavar en agua”. El apóstol Pedro se refiere al bautismo como un símbolo de “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios” I Pedro 3:21. Es un testimonio público de lo que ha ocurrido internamente en la vida del individuo. Es un acto de obediencia y expresión de fe que simboliza la conversión consiente del creyente, identificándose con Cristo, Su muerte, sepultura y resurrección. La persona que reconoce que es pecadora y se arrepiente de sus pecados, es bautizada, o sea muere al pecado al sumergirse y resucita a una nueva vida.

El bautismo en agua no salva sino que es la fe que la persona tiene en Cristo. Si el bautismo fuera necesario para salvación el ladrón en la cruz no se hubiera salvado, sin embargo Jesús le dice: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lucas 23:43. El propósito del bautismo no es para convertirnos en cristianos sino es porque ya somos cristianos.

El bautismo en agua es para arrepentimiento de los pecados. Marcos 1:4 dice:
» Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.” En Lucas 3:3 leemos: » Y él [Juan el Bautista] fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados». Hechos 2:38 dice: » Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo».

En Mateo 3:13 leemos que Jesús también fue bautizado por Juan el Bautista. Lo mismo dice el Evangelio de San Lucas 3:21. Sabemos que Jesús era sin pecado. ¿Entonces por qué se bautizó si el bautismo era para el que se arrepentía de sus pecados? Jesús se bautizó «porque así conviene que cumplamos toda justicia» Mateo 3:15. El bautismo tiene obviamente una naturaleza simbólica y Jesús al bautizarse enfatiza la importancia de este mandamiento.

La Biblia hace mención de ciertos requisitos para el bautismo:

  • La persona debe escuchar y entender el evangelio
    • Marcos 16:15-16
  • La persona debe creer el evangelio
    • Marcos 16:15-16
    • Hechos 8:36-39
  • La persona debe arrepentirse
    • Hechos 2:38
  • La persona debe confesar a Cristo como su salvador
    • Hechos 8:35-39

Bebes o niños de muy temprana edad no necesitan ser bautizados porque no pueden cumplir los requisitos antes mencionados. Si el propósito del bautismo infantil es para salvación del niño, esto no es cierto porque Jesús dice: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.” Mateo 19:14.

La Biblia no dice que los padres traían a sus niños para que Cristo los bautizare. Más bien, dice que «le presentaban niños para que los tocase» Marcos 10:13. Mateo 19:13 dice: «Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese sus manos sobre ellos, y orase». Lucas 18:15 dice: «Traían a él los niños para que los tocase». Se supone que eran los padres los que traían a sus niños a Jesús.

Hay dos pasajes bíblicos que tal vez ayuden a ver por qué algunas iglesias bautizan a los niños. En Hechos capítulo 10 tenemos la historia del Centurión Romano, Cornelio. Cuando él se convirtió, se bautizó él con todos los que habían recibido el Espíritu Santo (versos 45-46,47). Cornelio había invitado a sus amigos y familiares (verso 24) pero la Biblia no menciona si había niños o no.

El otro ejemplo es el caso del «Carcelero de Filipo» en Hechos 16. Cuando se «se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron», dice el verso 26, el carcelero quiso matarse, pues él era el responsable de los presos. Pablo y Silas «le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa» y se convirtieron. El verso 33 dice: «Y él [el carcelero] tomándolos en aquella misma hora de la noche [a Pablo y Silas], les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos» pero la Biblia tampoco menciona si habían niños o no.

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