Julio 29, 2014
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La Mujer Que Se Refugió En Los Brazos Del Señor

 
 

Esaú Crespo

Introducción:

El pasaje registra el ministerio del Señor en la parte norte de Palestina; la mujer que se menciona como protagonista de este relato era de la región que en aquellos tiempos se llamaba Fenicia y hoy es el país del Líbano. La actitud de esta mujer nos una preciosa lección acerca de lo que es la humildad de parte de una persona ante la presencia del Señor. Como se puede ver por la información del pasaje, la mujer estaba atravesando una penosa crisis familiar con el hecho de que su hija estuviera bajo el ataque del mismo diablo; su desesperación le hizo tomar la decisión de buscar al Señor para hallar solución a su problema. Veamos, pues, las enseñanzas de nuestro pasaje comentado.

I. Su petición (vs. 21,22). Obviamente su petición obedecía a la terrible crisis que estaba experimentando. Reflexionemos acerca de los puntos principales acerca de su petición.

  • Su necesidad: Su hija atormentada por el demonio. La Biblia nos enseña acerca de la existencia de espíritus malignos que están bajo la dirección de Satanás y cuyo propósito es engañar, atormentar y finalmente llevar los humanos incrédulos hasta el mismo infierno. Estos espíritus malignos son llamados demonios”; y, de acuerdo a la información bíblica, fueron los ángeles que se rebelaron contra Dios cuando Satanás deseó ser semejante al Altísimo. (Ver Isaías 14 y Ezequiel 28).
     
  • Su clamor.(Jeremías 33:3) Ella clamó a quien le podía escuchar y responder a su necesidad. Nadie que clama con sinceridad al Señor, Será defraudado porque la Biblia nos dice que Dios es amor y siempre está dispuesto a derramar su misericordia con todo aquel que le busca con todo el corazón.
     
  • Su sabiduría espiritual: entendió que el problema de su hija era espiritual. Las enfermedades que atormentan al ser humano tienen tres fuentes probables: causas biológicas, causas psicológicas y las causas espirituales. Esta mujer mostró sabiduría al entender que la causa del tormento de su hija no era biológico ni psicológico, sino de orden espiritual.
     
  • No clamo a los dioses cananeos: El, Baal o Asera. En la cosmogonía cananea El era el padre do los dioses y Baal era su hijo. Baal tenía una hermana que a veces es llamada Astarté o Asera. Esta divinidad femenina era hermana pero también consorte de Baal. Baal tenía la preponderancia en la mentalidad pagana cananea. Esta situación es semejante a lo que ocurre en España y América Latina donde Jesús queda opacado por la efervescencia mariana o sea el culto a la virgen María. A pesar de que el ambiente fenicio estaba cargado de una atmósfera de religión, la mujer acudió al que le podía escuchar en su necesidad.
     
  • No clamó a los hechiceros. En toda región donde abunda la idolatría también surgen los cultos satánicos. En el libro de Los Hechos de los Apóstoles capítulo 19: 23-41 se nos narra el caso donde claramente se puede ver la relación del ocultismo con la idolatría.
     
    • Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.
    • Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices;
    • a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza;
    • pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.
    • Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero.
    • Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!
    • Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.
    • Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.
    • También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.
    • Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.
    • Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo.
    • Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!
    • Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?
    • Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente.
    • Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.
    • Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.
    • Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.
    • Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso.
    • Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.
       
  • Su amor filial. Amaba a su hija con todo el corazón de manera tal que el tormento de su hija era su propio tormento, donde abunda la idolatría demoníaca y toda clase de perversión. Ver Hechos 19:14-20.

II. Su insistencia (v. 23). A pesar de que aparentemente el Señor no mostró interés en el sufrimiento de aquella pobre mujer, ella siguió insistiendo porque estaba convencida de que el Señor no la iba a abandonar.

  • Se insiste cuando hay fe
  • Se insiste cuando hay seguridad
  • Se insiste cuando hay esperanza

III. Su humillación (vs. 24-27).

  • La mujer cananea no tenía derecho a decir al Señor "Hijo de David" pues no pertenecía al pueblo de Israel.
  • Como gentil la mujer cananea no tenía derecho, pero sí como criatura de Dios. Observe los siguientes pasajes bíblicos donde el apóstol nos enseña que nosotros los gentiles no teníamos ningún derecho a la salvación porque no éramos el pueblo del pacto como el pueblo de Israel, sin embargo Dios en Cristo extendió su misericordia a todos los pueblos de la tierra.: Efesios 2: 11-22, Romanos 11: 13-18.
  • La mujer se humilló ante la presencia del Señor. La palabra "perrillo" es una terrible ofensa en nuestra cultura occidental, pero no en la oriental de aquellos tiempos porque los adoradores de las imágenes se consideran perros de los dioses. Por otra parte, la intención del Señor no era ofender a la mujer, sino evidenciar su confianza en el Salvador.

IV. Su victoria (v. 28) El Señor concedió a la mujer lo que ella pedía porque vio que tenía fe en el que puede socorrer al necesitado. La mujer, pues logró su propósito porque:

  • Tuvo fe en el Señor
  • El Señor tuvo misericordia de ella
  • El poder del Señor se manifestó en alguien que creyó la Palabra del Señor.

Conclusión:

Este pasaje se ha escrito para consolación y esperanza de todo aquel que está pasando por una experiencia similar a la de la mujer cananea o quizás peor. La Palabra de Dios dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos; de manera que así como el Señor tuvo misericordia de aquella mujer, lo mismo puede hacer hoy con cualquiera que por la fe se acerque a él.

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Pasaje

Mateo 15:21-28

21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.

22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!

26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

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