Julio 21, 2018
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Provisión Por Gracia

 
 

Esa√ļ Crespo

Introducción:

La Palabra de Dios afirma categ√≥ricamente que la rebeli√≥n contra Dios siempre traer√° penas de diversas clases al ser humano. El pasaje de nuestra meditaci√≥n nos ense√Īa con toda claridad que la situaci√≥n que viv√≠a el pueblo de Israel fue a consecuencia de la apostas√≠a; es decir, el pecado de abandonar a Dios por seguir la idolatr√≠a y toda clase de perversiones que √©sta arrastra.

Estimado lector, le animo a leer todo el libro de II Reyes para que Ud. un panorama más amplio de la situación espiritual-social-económica del pueblo de Israel en aquellos días. Dios había hablado a través del profeta Moisés en el libro del Deuteronomio, cap. 28 (Pacto Palestino) que si los hombres desobedecían las leyes de Dios habría serias consecuencias contra los pecadores.

En el caso que nos ocupa, el pueblo sufrió una crisis de hambre como pocas veces había ocurrido en la historia del pueblo de Dios. Sabemos que cuando el hambre llega a los pueblos, los sectores más golpeados son las capas más bajas de la sociedad; los ricos tienen los medios para satisfacer sus necesidades básicas, pero los pobres sucumben ante los embates de la necesidad. En el caso de Israel no hubo manera de que la alta sociedad escapara del hambre porque el texto sagrado se ocupa de informarnos con detalles del juicio que llegó sobre todo el pueblo. Las tres capas sociales principales fueron afectadas como veremos a continuación.

I. Hambre.

  • Com√≠an cabezas de asnos.

    El pasaje dice que la cantidad que pagaban los ricos por una cabeza de ganado era de 80 piezas de plata que equivale a 1,200 monedas de plata en los d√≠as del Imperio Romano y que equivaldr√≠a a $800.00 en la moneda actual. ¬ŅPuede Ud. imaginar pagar esta cantidad por la cabeza de un animal inmundo de acuerdo a la ley de Mois√©s? ¬°Pero as√≠ fue! El pecado contra Dios siempre se paga caro. El ap√≥stol Pablo dice en el libro de Galanitas cap. 6 que Dios no puede ser burlado porque todo lo que el hombre sembrare eso tambi√©n ha de cosechar.

  • Com√≠an esti√©rcol de paloma (II Reyes 6.25)

    La clase media pagaba $50.00 para comer "estiércol de paloma" lo que para algunos comentaristas del texto bíblico puede significar "grano podrido". Se refiera el texto a estiércol literal o a grano podrido, nadie comería tal cosa en tiempos normales, ¡Mucho menos pagar exuberantes cantidades por productos abominables! ¡Pero así sucedió! ¡El pecado contra Dios no es rentable! Es mejor obedecer la Palabra de Dios aunque a veces tengamos que llorar ante las tempestades del pecado que batallan contra el alma, pero no estamos solos, Cristo promete que su Espíritu Santo nos consolará en nuestros momentos de prueba.

  • Com√≠an carne humana (II Reyes 6:26 . 29)

    Aquí está representada la clase social más pobre. El hambre fue tan terrible que llegaron a practicar la antropofagia, es decir, el consumo de carne humana. Nosotros quizá pensemos que no seremos capaces de ingerir carne humana. Pensamos así porque tenemos el estomago lleno, pero Ud, debe recordar que cuando el estómago está vació el cerebro se trastorna y el ser humano con hambre es capaz de cometer cualquiera fechoría con tal de satisfacer su necesidad.

    ¬ŅConoce Ud. la historia de los sobrevivientes de los Andes en Am√©rica del Sur? Un grupo de deportistas suramericanos tuvo un accidente de aviaci√≥n y quedaron aislados del mundo y la √ļnica manera de sobrevivir fue a trav√©s de la ingesti√≥n de carne humana de los que murieron en el aterrizaje accidentado. ¬°El hombre hambriento es capaz de las cosas m√°s insospechadas!

El pasaje ilustra el hambre espiritual que hay en el mundo. La necesidad espiritual es peor que el hambre material porque √©sta mata temporalmente, mientas que el hambre espiritual nos hace da√Īo por toda la eternidad. Por eso es urgente que acudamos al Pan de Vida que satisface eternamente; y ese pan es nuestro Se√Īor Jesucristo.

Igual que los habitantes de Samaria, el mundo esta ingiriendo podredumbre espiritual que le proveen las doctrinas ajenas a la verdad de la Biblia que es la Palabra de Dios. Estimado lector, el mundo tiene hambre y algunos panaderos del diablo est√°n ofreciendo alimento podrido como son las ense√Īanzas de doctrinas contrarias a la Biblia; doctrinas como: Los Mormones, Los Testigos de Jehov√°, Los Adventistas, La Nueva Era, El Neopentecostalismo, el Catolicismo Romano, etc.

II. Alimento en abundancia (vs. 4 . 8)

En el caso del pueblo de Israel la situación era irónica porque mientras el pueblo se estaba muriendo de hambre, Dios, de una manera milagrosa, había provisto de abundancia de pan y de toda riqueza material... y todo ¡completamente gratis!

  • Hay alimento en abundancia en la presencia del Se√Īor. Leemos en el Salmo 36:8: "Ser√°n completamente saciados de la grosura de tu casa, y tu los abrevar√°s del torrente de tus delicias".

  • Apocalipsis 3:20 "He aqu√≠ yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrare a el, y cenare con el, y el conmigo".

  • El alimento de Dios es gratis.

  • Dios no cobra la salvaci√≥n (Efesios 2:8)

  • Salva a Naam√°n de gratis. En el cap. 5 de este libro tenemos el pasaje que nos ense√Īa que Dios san√≥ de lepra al General Sirio Naam√°n y no le cobr√≥ ni un centavo para que aquel hombre supiera y todos nosotros que la salvaci√≥n de nuestro Se√Īor Jesucristo es gratis para que ricos y pobres tengan el cielo s√≥lo por la gracia de nuestro Dios.

  • Dios tiene un afecto especial por los pobres porque su miseria econ√≥mica ilustra la miseria espiritual del ser humano. Los primeros que comieron del manjar que Dios hab√≠a provisto fueron los leprosos. Despu√©s que los leprosos se saciaron tuvieron una reflexi√≥n que debe ser la reflexi√≥n de todo el pueblo de Dios. Ellos despu√©s que reflexionaron tomaron la acci√≥n de ir a dar las buenas nuevas al pueblo hambriento. Los leprosos fueron el puente entre la abundancia de pan y el pueblo hambriento.

III. Día de buenas nuevas (II Reyes 7:9)

  • Reflexi√≥n evang√©lica.

    Las frases de los leprosos son dignas de que las reflexionemos con oración y con la voluntad dispuesta a obedecer la Palabra de Dios.

  • "No estamos haciendo bien."

  • "Hoy es d√≠a de buena nueva".

  • "Nos alcanzar√° nuestra maldad".

  • "Demos la nueva en casa del Rey".

  • "Vinieron, pues, y gritaron a los guardias de la puerta de la ciudad, y les declararon,..."

  • Debemos hacer lo que hicieron los leprosos: declarar la verdad de Dios. Declaremos la verdad de Dios donde nos sea posible.

    • Visitar Escuelas

    • Visitar Hospitales

    • Visitar Mercados y parques

    • Visitar los hogares

    • Visitar otros pa√≠ses donde no hay conocimiento del Dios verdadero.

    • Apoyar financieramente las misiones.

    • Tener campa√Īas de oraci√≥n a favor de los perdidos.

IV. Las reacciones al mensaje.

La Palabra de Dios nos orienta a que estemos entendidos que no siempre la gente reaccionar√° de la misma manera a nuestro mensaje. En el caso del mensaje de los leprosos, las reacciones fueron variadas:

  • Burla (7:2)

  • An√°lisis equivocados (7:6)

  • Declaraciones equivocadas (7:12)

  • Los que creyeron (7:16)

  • Siempre hay aceptaci√≥n de algunos al mensaje de la gracia de Dios. La mayor√≠a del pueblo crey√≥ el mensaje y saci√≥ su necesidad, pero los que no creyeron tuvieron que pagar las consecuencias.

Conclusión:

Estimado lector el pasaje nos ilustra la gloriosa verdad que Dios en su misericordia tiene abundancia de pan para satisfacer la necesidad de un mundo hambriento. El pan de Dios es nuestro Se√Īor Jesucristo que baj√≥ del cielo para traernos salvaci√≥n. El glorioso pan de Dios es gratis y no enferma, sino que da la vida eterna. Sacie eternamente su necesidad creyendo en la persona del √ļnico Se√Īor Y Salvador Jesucristo.

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Pasaje

II Reyes 7

1 Dijo entonces Eliseo: O√≠d palabra de Jehov√°: As√≠ dijo Jehov√°: Ma√Īana a estas horas valdr√° el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.

2 Y un pr√≠ncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondi√≥ al var√≥n de Dios, y dijo: Si Jehov√° hiciese ahora ventanas en el cielo, ¬Ņser√≠a esto as√≠? Y √©l dijo: He aqu√≠ t√ļ lo ver√°s con tus ojos, mas no comer√°s de ello.

3 Hab√≠a a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¬ŅPara qu√© nos estamos aqu√≠ hasta que muramos?

4 Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.

5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie.

6 Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.

7 Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.

8 Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.

9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.

10 Vinieron, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había allí nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campamento intacto.

11 Los porteros gritaron, y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey.

12 Y se levantó el rey de noche, y dijo a sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, y han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad.

13 Entonces respondió uno de sus siervos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (porque los que quedan acá también perecerán como toda la multitud de Israel que ya ha perecido), y enviemos y veamos qué hay.

14 Tomaron, pues, dos caballos de un carro, y envió el rey al campamento de los sirios, diciendo: Id y ved.

15 Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán; y he aquí que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios habían arrojado por la premura. Y volvieron los mensajeros y lo hicieron saber al rey.

16 Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.

17 Y el rey puso a la puerta a aquel príncipe sobre cuyo brazo él se apoyaba; y lo atropelló el pueblo a la entrada, y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey descendió a él.

18 Aconteci√≥, pues, de la manera que el var√≥n de Dios hab√≠a hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina ser√° vendido por un siclo ma√Īana a estas horas, a la puerta de Samaria.

19 A lo cual aquel pr√≠ncipe hab√≠a respondido al var√≥n de Dios, diciendo: Si Jehov√° hiciese ventanas en el cielo, ¬Ņpudiera suceder esto? Y √©l dijo: He aqu√≠ t√ļ lo ver√°s con tus ojos, mas no comer√°s de ello.

20 Y le sucedió así; porque el pueblo le atropelló a la entrada, y murió.

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