Septiembre 02, 2014
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Los Diáconos

 
 

Esaú Crespo

Introducción:

Esta palabra "diácono" en griego significa "siervo" o "ministro" y sus derivados aparecen más de cien veces en el texto griego del Nuevo Testamento, pero la palabra "diácono" sólo aparece tres veces en la versión Reina Valera. Este término semitécnico designa al que desempeña determinado oficio en la iglesia local. En Filipenses 1.1 Pablo menciona a los diáconos en íntima relación con los obispos; igualmente, según 1 Timoteo 3.8, 12 los requisitos para el diaconado no difieren mucho de los correspondientes al obispado.

Las responsabilidades de los diáconos son sobre todo administrativas y caritativas, y sus virtudes (sobriedad, honradez y transparencia [de carácter]), las más apropiadas para oficiales encargados de las finanzas y el servicio social. Aunque toda la iglesia ha de ejercer el ministerio de servicio es también un don especial. (Rom. 12.7; 1 Pedro 4.11 y 1 Cor. 12.28 se refieren a "los que ayudan") este don lo pueden recibir tanto hombres como mujeres (Diaconisa). Los diáconos se destacaban sobre todo en ministración de la Cena del Señor, o en las diferentes actividades sociales en las cuales la iglesia expresaba su preocupación por la asistencia a los más necesitados.

El relato en Hechos 6 en el cual se nos habla acerca de la selección de siete personas aprobadas para supervisar el fondo para las viudas, se ha interpretado como la institución formal del diaconado; pero su importancia estriba ante todo en la autorización apostólica de obras de beneficencia y en la delegación de tales tareas a los que Dios ha señalado mediante dones particulares. Durante el período post-apostólico, el concepto neo-testamentario del diaconado sufrió una constricción e institucionalización y llegó a ser una orden en la jerarquía ministerial.

En los otros usos de esta familia de palabras (siervo; ministro) nunca se pierde de vista la acepción original: el diácono es el que sirve en un banquete (Marcos 1.31; Lc 10.40; Juan 2.5, 9; Marcos 10.45; Lc 22.26s), aunque se habla también de servir o ministrar en un sentido más general.

Conviene hacer un breve repaso de cada una de las características que deben distinguir a los ministros del Señor en el ministerio del diaconado. En I Timoteo cap. 3 vs. 1-13 el apóstol Pablo enseña sobre los requisitos que deben tener los principales oficiales de la iglesia local que son los ancianos y los diáconos. Los requisitos de los diáconos están a partir del v. 8, pero el uso de la palabra "asimismo" de v. 8 nos indica que los requisitos que el Señor exige para los obispos también son para los diáconos.

  1. Honestos. Es decir honorables, que gocen del respeto tanto de los creyentes como también de los incrédulos.
  2. Sin doblez. Que no tengan doble cara; que no sean una cosa en la iglesia y otra fuera de ella. Deben ser veraces.
  3. No dados a mucho vino. Las bebidas alcohólicas no son del agrado de Dios. Además de prohibirlo la Palabra de Dios, el alcohol es la causa de la mayoría de tragedias en el mundo.
  4. No codiciosos de ganancias deshonestas. Si recordamos Hechos cap. 6 nos daremos cuenta que la necesidad de los diáconos surgió a raíz de la falta de atención en la alimentación de las viudas griegas. Obviamente, los diáconos iban a manejar grandes sumas de dinero para la distribución diaria.

    Entonces, se requiere de un oficial de la iglesia como es el caso del diácono que maneje los fondos del Señor con cristalina transparencia.

  5. Que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
    "El misterio de la fe" está explicado en el v. 16 y se está refiriendo el apóstol a la encarnación del Hijo de Dios como también al ministerio de redención que realizó el Señor en sus días sobre la tierra.
    El diácono debe ser celoso con la doctrina apostólica así como ferviente en la proclamación de dicho mensaje.
  6. Que sean sometidos a prueba, es decir, que a través del tiempo y del servicio demuestren su seriedad y convicciones en su vida cristiana.

    Recordemos que en los requisitos de los obispos no debe haber un neófito, es decir, un recién convertido. (3:6); de la misma manera, un diácono debe ser una persona con experiencia en el servicio del Señor.

  7. El diácono debe ser una persona fiel a su hogar. Amoroso con su esposa y sus hijos y manteniendo la fidelidad en todo.

Conclusión:

I Timoteo 3 nos hace ver que los mismo requisitos para los obispos son también para los diáconos. El diácono es llamado por Dios para auxiliar al pastor de manera que éste tenga libertad de enfocar su ministerio en la oración y en la predicación del Evangelio de Cristo. Como claramente lo vemos en Hechos cap. 6 el diácono es llamado para servir en la iglesia local.

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