Octubre 01, 2014
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La Alabanza Que Agrada A Dios

 
 

Esa√ļ Crespo
Introducción:

El hombre fue hecho para la gloria y alabanza de Dios. En el libro de los Salmos encontramos la ense√Īanza de que "todo lo que respire alabe a Jehov√°". Uno de los motivos de la adoraci√≥n p√ļblica de los creyentes en Jesucristo es para alabar con c√°nticos el nombre del Se√Īor.

El ap√≥stol Pablo nos ense√Īa en sus ep√≠stolas que los creyentes debemos alabar a nuestro glorioso Salvador. En Efesios 4:19 leemos: "Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y c√°nticos espirituales, cantando y alabando al Se√Īor en vuestros corazones". Sin embargo, la experiencia nos ense√Īa que es muy f√°cil para el ser humano caer en un puro ritualismo donde los c√°nticos se vuelven algo vago, sin sentido, s√≥lo como un mero formalismo lit√ļrgico.

El Salmo 146 al igual que otras escrituras de la Biblia nos da una clara ense√Īanza de cu√°l debe ser nuestra actitud y objetivo cuando alabamos a nuestro glorioso Salvador.

La palabra "alabanza" viene del término hebreo "hallal" que tiene el sentido de hablar bien de una persona como en el caso de Sara y Absalom que eran alabados por su belleza física. El término alabar, entonces, significa ensalzar con cánticos el nombre glorioso de nuestro Dios. Del término "hallal" viene la preciosa palabra "Aleluya" que significa "alabar a Jehová".

Dicho todo lo anterior qué lecciones podemos aprender del Salmo 146 sobre cuál es la alabanza que le agrada a Dios? A Dios le agrada la alabanza:

I. La que surge del alma. "Alaba, oh alma mía, a Jehová".

  • El alma es el asiento de las emociones. El alma es la personalidad que se expresa a trav√©s del cuerpo que Dios nos ha dado. El alma expresa su alabanza a Dios a trav√©s de nuestra lengua que alaba a nuestro creador.
  • Debe ser una aspiraci√≥n santa de glorificar a Dios. (Salmo 42:1; 130:1).
  • Es sumamente triste que el ser humano con suma facilidad alaba a otras criaturas como en el caso de las estrellas del deporte o del arte; el ser humano tiene la tendencia de alabar a la creaci√≥n antes que al Creador. En el libro de Romanos Cap√≠tulo 1 hay una fuerte condena contra los hombres que son capaces de alabar a las criaturas y no a su Creador. El resultado de este pecado es que la raza humana se ha pervertido en muchas clases de transgresiones contra Dios. La alabanza que le agrada a Dios, pues, es aquella que es una expresi√≥n sincera del alma. Pero el pasaje nos hace ver la siguiente situaci√≥n que la alabanza que le agrada a Dios es:

II. La que se basa en una relación personal. (v. 1b). "a mi Dios".

  • Recordemos a Josu√©. Josu√© fue asistente de Mois√©s y en todos los a√Īos que sirvi√≥ a la par del gran emancipador, aprendi√≥ a tener una relaci√≥n personal con Dios. Cuando Josu√© estaba por terminar su ministerio terrenal reuni√≥ a los l√≠deres de la naci√≥n hebrea y los exhort√≥ a ser fieles a Dios y, si no quer√≠an servir a Dios, √©l, Josu√©, y su casa servir√≠an a Jehov√°. (Josu√© 24:15) En estas palabras de Josu√© aprendemos que √©l y su familia ten√≠an una relaci√≥n personal con Dios. La vida cristiana no es una situaci√≥n de practicar cultos tradicionales los d√≠as domingos, sino la experiencia de una relaci√≥n personal diaria con el Se√Īor.
  • Recordemos a Habacuc. Este profeta de Dios vivi√≥ en una tiempo de terribles injusticias, violencia e idolatr√≠a por todos lados, pero √©l expresa que cualquiera que sea la situaci√≥n, que cualquiera que sea la apostas√≠a, √©l se mantendr√° fiel en su relaci√≥n personal con Dios.
  • Recordemos la confesi√≥n de Pedro. En Mateo cap√≠tulo 16 Pedro confiesa que Jesucristo es el Hijo del Dios viviente. En respuesta le dice el Se√Īor Jesucristo que esa confesi√≥n no es el producto de una doctrina de alg√ļn gran maestro humano, sino que es la revelaci√≥n que ha recibido del Padre celestial. La revelaci√≥n la recibi√≥ por su relaci√≥n personal con Dios.
  • Recordemos la pregunta divina a Pedro: "¬Ņme amas?". En San Juan cap√≠tulo 21 encontramos una conversaci√≥n entre el Se√Īor Jesucristo y el ap√≥stol Pedro; el Se√Īor por tres veces le pregunta a Pedro: "¬ŅMe amas?" Y Pedro contesta: "Si Se√Īor, t√ļ sabes que te amo". Todos los casos que hemos mencionado son algunos de tantos ejemplos b√≠blicos que el Se√Īor en su Palabra nos ha dado para que aprendamos que antes que una pr√°ctica religiosa, debemos tener una relaci√≥n personal diaria con nuestro Se√Īor. Aprenderemos en tercer lugar que a Dios le agrada la alabanza:

III. La que surge del conocimiento de quien es Dios. (vs. 3-10).

  • Su ayuda es mejor que la del hombre. (vs. 3,4). Dios es nuestro Ayudador. Sin Dios no somos nada. El ap√≥stol Pablo dijo a los fil√≥sofos epic√ļreos y estoicos en la colina de Marte en Atenas que "en √Čl somos y nos movemos". Si Dios quitara su misericordia de nosotros, en el mismo instante dejar√≠amos de ser. Dios est√° dispuesto a ayudarnos en todas nuestra dificultades; s√≥lo tenemos que acercarnos a √Čl con toda la fe del coraz√≥n.
  • √Čl fue el que ayud√≥ a Jacob. (v. 5). La experiencia del patriarca Jacob es urgente meditarla porque este hombre no fue un modelo de creyente en sus a√Īos mozos.
  • La Biblia nos dice que este hombre vivi√≥ de la mentira, la trampa, el enga√Īo, la astucia, pero en sus crisis espirituales √©l busc√≥ a Dios y recibi√≥ la bendici√≥n de su Salvador. La experiencia de Jacob nos ha sido dada para que todos los pecadores tengamos la confianza absoluta de que Dios, sin importar cuan bajo hallamos llegado, siempre est√° dispuesto a socorrer al pecador que le clama con todo el coraz√≥n.
    • Lo libr√≥ de la muerte.
    • Lo libr√≥ de ser v√≠ctima de su suegro.
    • Le molde√≥ su car√°cter. Pero Dios no s√≥lo es el que se revela como el que ayuda, tambi√©n la Biblia nos dice que:
  • √Čl es poderoso. No hay nada que escape al control de Dios porque El es el Todo-poderoso. El Se√Īor Jesucristo dice que lo que para los hombres es imposible, para Dios todo es posible. Los seres humanos tenemos le tendencia de medir a Dios de acuerdo a nuestras capacidades y puesto que nosotros no podemos, tampoco Dios puede; pero erramos ignorando las Escrituras y el poder de Dios. No hay l√≠mite al poder de nuestro Dios. La Biblia dice que de la nada hizo todo lo que vemos. La Palabra de Dios nos dice en Hebreos 11.3: "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se ve√≠a". El hermano Paul W. Powell en su libro "La Muerte y c√≥mo administrar a los dolientes" dice lo siguiente: "Los astronautas en la nave Skylab II fotografiaron una explosi√≥n en el sol. Tales explosiones ocurren todo el tiempo. Calcularon que la energ√≠a producida por esa explosi√≥n era suficiente para suplir las necesidades el√©ctricas de cada hombre, mujer, ni√Īo y ni√Īa sobre la faz de la tierra por medio mill√≥n de a√Īos. ¬°Eso es poder!" Porque Dios tiene poder √Čl es:
  • Creador del universo. (v. 6)
    • El universo fue para bendici√≥n del hombre. (G√©nesis 1:14-18).
    • El universo fue hecho para alabanza de Dios. (Salmo 19:1; 8:3,4).
    • El universo no fue hecho para entontecerse. (Deuteronomio 4:9,15). La Biblia dice en Romanos cap. 1 que los hombres profesando ser sabios se hicieron tontos. La creaci√≥n perfecta de Dios debe provocar en los seres humanos la alabanza al Creador, no las blasfemias de afirmar que la creaci√≥n es producto de la casualidad o que somos el producto de una evoluci√≥n ciega y accidentada. ¬°Somos creaci√≥n de Dios!
  • √Čl es fuente de √©tica. (v. 6b). √Čtica tiene que ver con la santidad y pureza de Dios.

    √Čl aborrece toda injusticia, iniquidad e inmundicia. El hombre debe ser santo as√≠ su Creador.

  • √Čl es misericordioso. (vs. 7-9).
  • √Čl es Dios de justicia. (v. 9b).
  • √Čl es eterno. (v. 10).

Conclusión:

El Salmo 146 nos exhorta a alabar a nuestro Dios, pero tambi√©n nos da las condiciones para que nuestra alabanza sea aceptable delante de nuestro Creador. Estimado lector, alabe a Dios mientras viva porque en el sepulcro ya no ser√° posible alabar a nuestro Se√Īor.

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Pasaje

Salmo 146

1 Alaba, oh alma mía, a Jehová.

2 Alabaré a Jehová en mi vida; Cantaré salmos a mi Dios mientras viva.

3 No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.

4 Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra;
En ese mismo día perecen sus pensamientos.

5 Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,
Cuya esperanza est√° en Jehov√° su Dios,

6 El cual hizo los cielos y la tierra,
El mar, y todo lo que en ellos hay;
Que guarda verdad para siempre,

7 Que hace justicia a los agraviados,
Que da pan a los hambrientos.
Jehov√° liberta a los cautivos;

8 Jehov√° abre los ojos a los ciegos;
Jehová levanta a los caídos;
Jehov√° ama a los justos.

9 Jehov√° guarda a los extranjeros;
Al huérfano y a la viuda sostiene,
Y el camino de los impíos trastorna.

10 Reinar√° Jehov√° para siempre;
Tu Dios, oh Sion, de generación en generación. Aleluya.

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