Octubre 21, 2014
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La Segunda Palabra - La Palabra De La Seguridad Eterna

 
 

Josu√© Mora Pe√Īa

A esta palabra algunos le llaman la palabra de la seguridad eterna y es l√≥gico, pues habla de la vida eterna, del m√°s all√°.  El comentarista Henry H. Halley dice, ¬ďLa crucifixi√≥n era el castigo romano para los esclavos, los fuere√Īos y los criminales m√°s viles que no eran ciudadanos romanos.  Era la muerte m√°s agonizante, ignominiosa y cruel jam√°s habida.  Los clavos atravesaban las manos y los pies y se dejaba a la v√≠ctima colgando de la cruz en agon√≠a, con hambre, una sed insufrible y convulsiones de dolor.  Tardaba la v√≠ctima de 4 a 5 d√≠as para morir.  Jes√ļs muri√≥ en 6 horas¬Ē.

La cruz no es un ejemplo de una v√≠ctima sino una demostraci√≥n de amor que nadie en este mundo puede comprender.  No es un ejemplo de flaqueza y debilidad, es un ejemplo del poder incomprensible de victoria sobre el pecado.  No es un ejemplo de un m√°rtir muriendo por una causa, mas bien, es Dios mismo venido en carne, haci√©ndose sacrificio por el mundo entero.

No se sabe nada de los dos ladrones que fueron crucificados con Cristo. Se cree que no eran ladrones ordinarios, sino tal vez revolucionarios, jud√≠os patriotas, probablemente pertenec√≠an a la secta de los Zelotes, un grupo separatista que estaba en contra del gobierno romano. La tradici√≥n les da nombre a los dos ladrones: al arrepentido le llaman ¬ďDimas¬Ē y al otro ¬ďGestas¬Ē.  La cruz de Cristo divide a la humanidad en dos bandos: los que creen en El y los incr√©dulos.  Esto indica que hay s√≥lo dos caminos en la vida: el que asciende y el que desciende; el camino ancho y el angosto; el que nos lleva al cielo o al infierno. Al igual que estos dos ladrones, todo ser humano tarde o temprano escoge qu√© camino tomar.

Ambos ladrones hicieron una petici√≥n a Cristo: una mal fundada, la otra fue correcta.  Un ladr√≥n reconoci√≥ su pecado, el otro no.  ¬ďDimas¬Ē se arrepinti√≥ y pidi√≥ perd√≥n de una manera muy simple: ¬ďAcu√©rdate de m√≠ cuando vengas en tu reino,¬Ē le dijo a Cristo.  Probablemente la palabra de perd√≥n que Cristo pronunci√≥ para los que lo crucificaban hizo mella en este ladr√≥n. Confi√≥ en El, se arroj√≥ a los brazos de misericordia del Cordero sufriente.  S√≥lo esperaba recoger las migajas de pan que ca√≠an al suelo de la mesa del Maestro de Galilea y se le dio la vida eterna.  No fue f√°cil para este ladr√≥n creer en un Rey que estaba siendo ajusticiado.  ¬ŅQu√© clase de Rey era Este? Clavado en una cruz.  Su corona era de espinas; por cetro se le dio una ca√Īa; en medio del sarcasmo su trono era un vil madero, pero ¬ďDimas¬Ē venci√≥ todo esto y Cristo le concedi√≥ su petici√≥n.

Cuando este malhechor se convirti√≥ no hubo ritualismo, no se sabe si fue bautizado en alguna ocasi√≥n, no tom√≥ clases de membres√≠a de la iglesia, no hubo ni siquiera lugar para las emociones, s√≥lo hubo fe en √©l.  Crey√≥ y fue salvo inmediatamente.  Sinti√≥ que el peso de su pecado lo alivianaba; se sent√≠a como en las nubes, su gozo se sobrepuso al dolor, vio la luz, sinti√≥ la paz.  Dice el himn√≥logo S. Webbe, ¬ď¬°Dulces momentos ricos en dones, de paz y gracia, de vida y luz.  S√≥lo hay consuelos y bendiciones cerca de Cristo, junto a la cruz!¬Ē

D.L. Moody dice, ¬ďPor la ma√Īana Dimas era sacado para morir, un criminal condenado; por la tarde era salvado de todos sus pecados.  Por la ma√Īana maldec√≠a su mala suerte y a todas las autoridades romanas; por la tarde estaba cantando aleluyas con un coro de √°ngeles.  Por la ma√Īana lo condenaron como un ente inmerecedor de la vida; por la tarde estaba listo para irse al cielo.  Por la ma√Īana lo enclavaron en una cruz; por la tarde, entr√≥ en el para√≠so de Dios.  Por la ma√Īana no hubo ojo humano que se compadeciera de √©l; por la tarde, era lavado y limpiado con la sangre del Cordero.  Por la ma√Īana se encontraba junto al otro ladr√≥n; por la tarde, entr√≥ en la presencia de Cristo en la ciudad eterna¬Ē.

S√≠, Cristo y ladr√≥n llegaron esa tarde a las puertas del para√≠so.  El Rey del para√≠so y el ladr√≥n.  El Juez y el pecador.  Se hab√≠an encontrado en la encrucijada de sus  caminos de tristeza y sufrimiento y se fueron juntos, m√°s all√° de la puesta del sol; a una nueva y eterna ma√Īana.  Se fueron juntos, allende los mares, a una ma√Īana de gloria, la ma√Īana de la eternidad.

T√ļ y yo representamos a esos dos ladrones.  Llegara el d√≠a en que debemos hacer una decisi√≥n acerca de la vida eterna: o creemos en Cristo como nuestro Salvador o seremos incr√©dulos como el otro ladr√≥n.  Dig√°mosle a Cristo hoy mismo,¬ĒSe√Īor, acu√©rdate de mi cuando vengas en tu reino¬Ē, el cual est√° muy pronto en cumplirse.

josue.mora@iglesiabautista.org

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Pasaje

Lucas 23:43

43 Entonces Jes√ļs le dijo: De cierto te digo que hoy estar√°s conmigo en el para√≠so.

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