Noviembre 01, 2014
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Las Siete Palabras De Cristo - La Palabra De Seguridad Eterna

 
 

Josu√© Mora Pe√Īa

Nada se sabe de los dos ladrones que murieron al lado de Cristo cuando Este fue crucificado.  Se cree que no eran ladrones comunes y ordinarios, jud√≠os patri√≥ticos.  Probablemente pertenec√≠an a la secta de los Zelotes.

La tradici√≥n dice que sus nombres eran Dimas y Gestas.  Siendo Dimas el ladr√≥n arrepentido.  La Cruz de Cristo divide a la humanidad en dos bandos: aquellos que creen en El como el Hijo de Dios y los que lo catalogan simplemente como un gran profeta (que lo fue) y un gran Maestro (que tambi√©n fue).  Cristo fue en verdad un gran profeta y Maestro e Hijo de Dios, Salvador del mundo, y Dios mismo.  Esto indica que en el mundo hay solamente dos caminos: el ascendente y el descendiente, el ancho y el angosto, el que nos conduce al cielo y el que lleva a la perdici√≥n eterna¬óel infierno.  Y toda persona que ha nacido desde Ad√°n y Eva ha escogido uno de los dos caminos.

Ambos ladrones hicieron una petici√≥n a Cristo. Una mal fundada; la otra no. Una era convenenciera; la otra sal√≠a de lo profundo del coraz√≥n.  Una era para salvar el pellejo; la otra era para salvar el alma.  Y Cristo, estando pendiente de la Cruz y en agon√≠a, a√ļn ten√≠a poder para salvar y perdonar y dar la vida eterna.  Escuch√≥ la petici√≥n de ambos ladrones.  Uno reconoci√≥ su pecado, el otro no.  No hay bendici√≥n en confesar los pecados ajenos, sino los nuestros.  Y el ladr√≥n arrepentido le dijo a Cristo, "Acu√©rdate de m√≠ cuando vengas en tu reino" (verso 42).  Confi√≥ en El, esper√≥ en El.  No fue f√°cil para este ladr√≥n poner su fe un Cristo que se encontraba en la misma situaci√≥n que ellos. ¬ŅQu√© clase de rey era Este? Al igual que los dos ladrones, muy pronto morir√≠a.  Su corona era de espinas, por cetro se le dio una ca√Īa, su trono era un vil madero.  Sus adeptos lo dejaron solo.  Pero Dimas venci√≥ todos estos obst√°culos y crey√≥ en El y fue salvo. Sin duda alguna que la palabra de Cristo de perd√≥n hizo mella en este ladr√≥n.  Ning√ļn reo de muerte perdonaba a sus ejecutores, por el contrario, los maldec√≠an, los odiaban, sus √ļltimas palabras era una serie de maldiciones que es imposible mencionarlas en este escrito.  Pero Cristo, quien muri√≥ no como un reo de muerte sino como el "Cordero de Dios, que quita en pecado del mundo" (Juan 1.29).

La petici√≥n de este ladr√≥n fue simple, sencilla y al grano, "Acu√©rdate de m√≠".  En otras palabras, al igual que la mujer sirofenicia que s√≥lo quer√≠a recoger las migajas de pan que caen de la mesa de sus amos (Mateo 15.21-28), as√≠ este ladr√≥n s√≥lo ped√≠a que Cristo se acordara de √©l al morir.  Pero Cristo le dio la vida eterna.  Cuando Dios da, El da a manos llenas.  Seg√ļn los renglones del poeta cu√°quero Whittier, "Cuando Dimas se convirti√≥, no hubo ritualismo, no fue bautizado, no hubo lugar para las emociones, s√≥lo hubo fe.  Crey√≥ y fue salvo instant√°neamente."  No sabemos cu√°nto tiempo estuvo este ladr√≥n colgado de aquella cruz, despu√©s de que Cristo le asegur√≥ la vida eterna, pero me gusta pensar que el dolor f√≠sico se aminor√≥ al saber que le esperaba la vida eterna con Cristo y no la condenaci√≥n como al otro ladr√≥n.

Dwight L Moody dice, "Por la ma√Īana, Dimas era sacado para morir como un criminal condenado; por la tarde, era salvado de todos sus pecados.  Por la ma√Īana, maldec√≠a su mala suerte y a todas las autoridades romanas; por la tarde, estaba cantando aleluyas con un coro de √°ngeles.  Por la ma√Īana, lo condenaron como un ente inmerecedor de la vida; por la tarde, estaba listo para irse al cielo.  Por la ma√Īana, lo encalvaron en una cruz; por la tarde, entr√≥ en el para√≠so de Dios.  Por la ma√Īana no hubo ojo humano que se compadeciera de √©l; por la tarde, era lavado y limpiado con la sangre del Cordero.  Por la ma√Īana, se encontraba junto con el otro ladr√≥n; por la tarde, entr√≥ en la presencia de Cristo en la ciudad eterna".

S√≠, Cristo y ladr√≥n entraron por las puertas del para√≠so; El Rey y el ladr√≥n; el Juez y el pecador; El Pastor del reba√Īo y la oveja perdida; La Luz y las tinieblas se hab√≠an encontrado en la encrucijada de sus caminos.  Dimas, en su tristeza y sufrimiento y en sus √ļltimos momentos, encontr√≥ la vida eterna al entregarse a Cristo.  Y as√≠ se fueron juntos los dos m√°s all√° de la puesta del sol, al plus-ultra, a una nueva y eterna ma√Īana.  Se fueron juntos, allende los mares, a una ma√Īana de gloria, la ma√Īana de la eternidad.

El himn√≥logo William Cowper (1731-1800) dice el himno "Hay Una Fuente Sin Igual":  "Hay una fuente sin igual de sangre de Emamuel, en donde lava cual las manchas que hay en √©l.  El malhechor se convirti√≥ muriendo en una cruz: al ver la fuente en que lav√≥ sus culpas por Jes√ļs.

Y yo tambi√©n cual malo soy, lavarme all√≠ podr√©; y en tanto que en el mundo estoy su gloria cantar√©.  Tu sangre nunca perder√° ¬°O Cristo! su poder, y s√≥lo en ella as√≠ podr√° Tu Iglesia salva ser.  Despu√©s, cuando en la tumba ya mi lengua muda est√©, con canci√≥n m√°s noble y dulce habr√° que en gloria cantar√©.

¬ŅDisfrutas t√ļ de esa seguridad de la vida eterna?  ¬ŅTe has lavado en la sangre carmes√≠ del Cordero de Dios?  Lo √ļnico que tienes que hacer es pedirle a Dios que se acuerde de ti, reconocer que Cristo es el Hijo de Dios y arrepentirte de tus pecados.  Y cuando respires tu √ļltimo aliento, entrar√°s en el para√≠so eterno como el ladr√≥n arrepentido.

josue.mora@iglesiabautista.org

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Pasaje

Lucas 23:43

43 Entonces Jes√ļs le dijo: De cierto te digo que hoy estar√°s conmigo en el para√≠so.

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