Noviembre 23, 2014
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Dando De Lo Que Tenemos

 
 

Josu√© Mora Pe√Īa

Siempre he cre√≠do que soy una persona muy generosa, amistosa, amable con todos y compasiva. Me da dolor ver a personas que sufren. Cuando tengo que ir a visitar a alguien en alg√ļn hospital, me deprime ver a tantas personas enfermas. Cuando se de alguien que necesita ayuda, cualquier clase de ayuda, procuro ayudarle, aun cuando se trata de dinero y cuando estoy en condiciones de hacerlo, naturalmente. Tengo costumbre de orar por aquellas personas que est√°n teniendo alg√ļn problema con su auto en la carretera. Me digo a mi mismo, "si fuera mec√°nico, podr√≠a ayudarles". A veces pienso que si tuviese mucho dinero, lo repartir√≠a entre los pobres e indigentes. Pero, como no lo tengo, no lo hago. Si lo tuviese, tal vez pensar√≠a diferente, pero creo que no.

Con esta peque√Īa introducci√≥n estoy diciendo que no podemos dar lo que no tenemos, sino solamente aquello que tenemos. Algo que s√≠ puedo dar al que me lo pida, son las deudas que tengo que pagar, mis preocupaciones, afanes, angustias, etc. En el libro de Los Hechos de los Ap√≥stoles, en el Nuevo Testamento, capitulo 3, versos del 1 al 8 tenemos una historia muy interesante. Se trata de dos disc√≠pulos de Cristo que fueron al templo a orar, ala hora de la oraci√≥n (perdonen la redundancia). Aunque es correcta porque algunos van al templo no a orar sino a otros asuntos. Pedro y Juan son los que fueron a orar, a la hora tercera, como las 9 de la ma√Īana. Las tres horas acostumbradas para el jud√≠o para ir a la oraci√≥n eran: la hora tercera (9:00am); la hora del sacrificio, la novena (3:00pm) y a la ca√≠da del sol.

Todos los d√≠as era tra√≠do a la puerta del templo un cojo para pedir limosna. El nombre de la puerta era "La Hermosa". Esta era una puerta favorita de muchos en la ciudad de Jerusal√©n, tambi√©n la llamaban la "Puerta de Nicanor", seg√ļn algunos. En le tiempo de Cristo, hab√≠a muchos limosneros como tambi√©n leprosos y era costumbre de la gente dar limosna al que lo necesita. Costumbre que todav√≠a existe en algunos pa√≠ses. Pues bien, cuando el mendigo, que ni siquiera su nombre sabemos, vio a Pedro y Juan iban a entrar en el templo, les pidi√≥ ayuda. Ellos no pod√≠an dar lo que no ten√≠an. Pero si ten√≠an algo de mucho mas valor que el dinero y las cosas materiales¬Öten√≠an a Cristo en su coraz√≥n. Pero antes de darle lo que ten√≠an, Pedro le dijo, "m√≠ranos". ¬ŅPor qu√© ten√≠a el cojo que mirar a Pedro y Juan para poder recibir de ellos? Porque lo que iba a recibir era algo muy especial. Porque como dice un predicador de Tulsa, Oklahoma, en Estados Unidos, "algo bueno te va a suceder a ti hoy". Y si hemos de ser dogm√°ticos, para poder recibir las bendiciones de Dios, tenemos que mirarlo a El. Isa√≠as 45:22 dice, "Mirad a mi, y sed salvos, todos los t√©rminos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay m√°s". Adem√°s, al igual que este hombre cojo que esperaba recibir algo de ellos, as√≠ nosotros si queremos recibir bendiciones de Dios, hay que esperarlas. Este limosnero, al o√≠r las palabras de Pedro y Juan, pens√≥ que tal vez recibir√≠a de ellos algo especial. Probablemente nunca antes le hab√≠an pedido que levantara su vista para saber quien era el que le daba limosna. Me imagino que hab√≠a algo en el rostro de estos dos personajes que reflejaba amor, compasi√≥n, sinceridad y sobre todo, un poder especial que s√≥lo Dios puede dar.

Dicho esto el cojo se les qued√≥ mirando, tal vez algo confuso y sin entender lo que estaba sucediendo, pero al levantar sus ojos y ver a Pedro y Juan, demostr√≥ que ten√≠a fe, fe de que recibir√≠a algo de ellos y as√≠ fue. Esto me recuerda a aquellas personas que asisten a la iglesia sin esperar recibir nada. As√≠ como entran en el templo as√≠ salen---vac√≠os, sin haber recibido bendici√≥n de parte de Dios. Ana fue al templo a orar esperando recibir de parte de Dios un hijo y Dios le concedi√≥ 6. Cuando Dios da, da en abundancia (1 Samuel 1 y 2:21). Lo mismo sucede el d√≠a de hoy. Cuando adoramos a Dios hay que adorarle en Esp√≠ritu y en verdad y hay que esperar de El sus bendiciones.

El verso 6 dice: "Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, lev√°ntate y anda". Sin duda alguna que hab√≠a muchas mas personas con el nombre de Jes√ļs en Israel, por eso Pedro hizo √©nfasis diciendo que era en el nombre de Jes√ļs, el que hab√≠a nacido en Nazaret. Adem√°s agrega el nombre de Cristo---el Mes√≠as, para que no hubiese mal entendidos. Era precisamente en el nombre de Cristo Jes√ļs, el Hijo de Dios, Dios mismo, que sanar√≠a a aquel cojo. No fue ni Pedro ni Juan sino Dios mismo. Para ese tiempo ya hab√≠a muchos falsos maestros, profetas y aun cristos. De ah√≠ la necesidad que vio Pedro de asegurarle al cojo que era en el nombre de Cristo Jes√ļs que ser√≠a sano. Pedro y Juan dieron lo que ten√≠an----a Cristo Jes√ļs. En los √ļltimos d√≠as de Juan Wesley, el fundador de la iglesia metodista, les dijo a sus disc√≠pulos: "Solamente d√©nles a Cristo".

Al reflexionar sobre esto, vemos que el milagro que Dios operó en él fue doble. Siendo cojo de nacimiento, nunca había andado, no sabía lo que era caminar. El ser sanado era como haber nacido, como si fuera un bebé, pero no tuvo que aprender a caminar como los recién nacidos, porque Dios lo sanó y le dio la habilidad de empezar a caminar…y también de poder brincar. ¡Que Dios tan grande y poderoso en verdad tienen aquellos que creen en El y le aman y le sirven de todo corazón!

Pero algo m√°s sucedi√≥ con el cojo, √©l tuvo que hacer su parte. En el verso 7 leemos que "y tom√°ndole por la mano derecha le levant√≥; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos". Pedro le extendi√≥ la mano al cojo pare que se levantara. Otra versi√≥n dice que le dio la mano para ayudarle a levantarse. El limosnero tuvo que hacer su parte. No se qued√≥ cruzado de brazos. El obedeci√≥ a Pedro sin saber qui√©n era √©l. No sab√≠a si era profeta, alg√ļn √°ngel venido del cielo o alguien muy especial. Simplemente √©l obedeci√≥. No fue como aquel joven que le ped√≠a a Dios todos los d√≠as que le concediera un buen trabajo, pero nunca sal√≠a de la casa para ir a buscarlo. Hay personas que dicen que Dios dice en la Biblia, "ay√ļdate que yo te ayudar√©". Aunque esto no est√° en la Biblia, sin embargo es muy cierto. Es un dicho que es una realidad. Es una perogrullada. Algo que no cabe la menor duda de que as√≠ es. Dios siempre hace su parte, nosotros tenemos que hacer la nuestra.

El cojo demostr√≥ tener fe. Puso su fe en alguien que no conoc√≠a, que no sab√≠a nada ni de Pedro ni de Juan. El verso 16 dice claramente que el cojo fue sano por la fe, "Y por la fe en su nombre (en Cristo Jes√ļs), a √©ste que vosotros veis y conoc√©is, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por √©l ha dad a √©ste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros". Recomiendo que lean este pasaje de Hechos cap√≠tulo 3. Entones al cojo se le afirmaron sus pies, empez√≥ a caminar, pero no se conform√≥ con eso, empez√≥ a brincar. Entr√≥ en el templo glorificando a Dios por el milagro que le hab√≠a concedido. Y ¬Ņqui√©n de nosotros no har√≠a lo mismo al experimentar un milagro como el de este personaje b√≠blico?

¬ŅQu√© nos ense√Īa este serm√≥n?

  • No podemos dar lo que no tenemos;
  • Dios quiere darnos lo que no tenemos---amor, paciencia, pasi√≥n por las cosas de Dios, compasi√≥n por los que est√°n perdidos espiritualmente, deseo de servir a Dios y de adorarle;
  • El espera que demos aquello que El nos dar√°. No, no tenemos ni plata ni oro, pero lo que tenemos debemos compartirlo---a Cristo Jes√ļs.

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Pasaje

Hechos 3:1-8

1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.

2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.

4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.

5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, lev√°ntate y anda.

7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

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